
Pareciera existir una regla general que indica que para toda existencia de un recuerdo es imperiosa la necesidad de un suceso que genere dicho recuerdo, sin embargo aquellos hombres sensibles de alma, muchas veces caemos en la difícil contradicción de recordar lo que nunca jamás sucedió. Créanme que es un dolor difícil de sobrellevar, no solo por la condición física que provoca a la altura del pecho, sino también por la desagradable sensación de no poder explicarlo, ni siquiera ejemplificarlo y mucho menos resolverlo...
La memoria de lo que nunca sucedió definitivamente no tiene explicación coherente, sin embargo trataremos de llegar a alguna conclusión que nos deje al menos un poco conforme sobre su origen.
Una de las posibilidades que se me ocurren, es que si en épocas pasadas tuvimos un gran sueño que nunca pudimos concretar, es muy factible que en nuestro interior, sucesos que nunca terminaron de concretarse, pudieron haberse alojado de manera permanente, pese a que nunca ocurrieron como tales. Si durante una gran parte de nuestra vida, nos pasamos añorando la posibilidad de vivir en una casa junto al mar, es muy factible que el simple olor salitroso de los atardeceres en la playa, nos retrotraiga a recuerdos de esa vida que nunca sucedió, pero de la cual tuvimos muchos pensamientos que lo relacionan.
Otra posibilidad sería por el lado de la necesidad permanente de nuestra mente de buscar recuerdos, principalmente cuando por medio de fotos, sonidos o relatos, nuestro cerebro intenta denodadamente adquirir cierta información que pareciera haber quedado en el olvido, si los recuerdos no aparecen, tanta exigencia mental podría provocar que esos "falsos recuerdos" sean aceptados como verdaderos, y por ende, cuando un falso recuerdo se apodera de nuestra mente, es muy factible que asome desde algún recóndito hueco de nuestro cerebro, la nostalgia de algo que nunca jamás sucedió. Aquella vieja foto de cumpleaños que llega a nuestras manos de manera tardía y de la que no teníamos idea de su existencia, puede generar en nuestra mente un sin fin de forzados recuerdos en donde la realidad se mezcla con la fantasía, y por lo tanto diferentes situaciones que nunca ocurrieron pueden pasar a formar parte de "historias conocidas" solamente porque nuestro cerebro necesita relacionar dicha foto con nuestra conciencia.

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Quizá ninguna de mis teorías sean acertadas, ni tratándolas de manera separada ni haciendo una sumatoria de ambas, no obstante el simple hecho de buscar una mínima respuesta que me deje algún mínimo concepto claro, debería ser tomado al menos para mí, como algo sumamente tranquilizador, que al menos me permita no caer en el espiral de la locura de seguir recordando lo que nunca jamás sucedió. Aquellos viejos amigos de las noches de insomnio con ceniceros cargados de madrugadas eternas, que quieran aportar alguna teoría un poco más "tranquilizadora" acerca de esta rara perturbación de la mente, serán sumamente bienvenidos...
Si no encontramos una explicación lógica, al menos encontremos una escusa que nos tranquilice (muy bueno, esto se puede aplicar para todas las cosas)
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